En un país marcado por turbulencias políticas, vacancias, renuncias y gobiernos transitorios, hallar a un presidente que haya cumplido íntegramente su mandato constitucional de cinco años se ha vuelto casi excepcional. La última vez que esto ocurrió fue entre 2011 y 2016, cuando Ollanta Humala Tasso concluyó su período presidencial sin interrupciones.
Humala llegó al poder tras derrotar en segunda vuelta a Keiko Fujimori. Luego de culminar su periodo, el líder de Gana Perú le entregó la banda presidencial Pedro Pablo Kuczynski, marcando el fin de una gestión que atravesó tensiones políticas y económicas.
Tras el fin del gobierno de Humala, la estabilidad institucional que caracteriza a un mandato regular ha sido interrumpida en reiteradas ocasiones. La lista de presidentes posteriores incluye mandatos acortados, transiciones provisionales y destituciones:
Estos episodios reflejan un patrón de inestabilidad: ninguno de los presidentes posteriores a Humala logró concluir los cinco años de mandato que la Constitución peruana establece para el ejercicio pleno del poder ejecutivo.
La prolongación de mandatos completos es un indicador clave de estabilidad democrática. Las sucesivas interrupciones del Poder Ejecutivo evidencian tensiones institucionales y dificultades para consolidar gobiernos con continuidad y legitimidad. La experiencia reciente hace aún más relevante recordar que Ollanta Humala fue el último presidente que culminó su mandato constitucional de cinco años en el Perú, un dato que habla tanto de la fragilidad política como de la necesidad de fortalecer la democracia.