El Congreso de la República no solo tiene en su haber las leyes pro-crimen, también tiene en su haber otras desgracias, como el proceso sistemático de desmantelamiento de derechos. No se trata solo de iniciativas aisladas o de excesos ideológicos. Se trata de una estrategia legislativa que, paso a paso, busca debilitar los avances en igualdad, autonomía y derechos sexuales y reproductivos.
Lo más preocupante: muchas de estas normas no necesitan siquiera ser plenamente aplicables para causar daño. Basta con que existan, pues no son leyes: es una arquitectura regresiva y en durante esta gestión del congreso, hemos podido evidenciar un patrón claro. Por ejemplo:
Estas no son decisiones técnicas. Son decisiones políticas que reconfiguran el sentido del Estado: de garante de derechos a reproductor de desigualdades.
Susana Chávez
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