El fiscal de la Nación interino, Tomás Aladino Gálvez, materializó en estos días lo que había anticipado para la Bajada de Reyes: la desactivación de los equipos especiales del Ministerio Público que durante años representaron la columna vertebral de la investigación de casos emblemáticos de corrupción en el país como: Lava Jato, Eficcop, Víctimas durante Protestas Sociales (Eficavip) y Cuellos Blancos, estructuras que habían logrado avances significativos contra redes criminales enquistadas en el Estado.
Los equipos especiales fulminados en la "Resolución de la Fiscalía de la Nación Nº 007-2026-FN" publicada en el diario oficial El Peruano, no eran piezas auxiliares, sino estructuras especializadas que habían logrado avances considerables en casos complejos que cruzan intereses políticos, económicos y criminales.
Lava Jato, por ejemplo, es la extensión del megaescándalo de corrupción brasileño que destapó una red de sobornos pagados por grandes constructoras, entre ellas Odebrecht, a funcionarios peruanos a cambio de ganar licitaciones de obras públicas. Las investigaciones alcanzaron a expresidentes y figuras clave de la política nacional, y permitieron descubrir una trama de corrupción de alcance internacional, sostenida por el uso de empresas ficticias y circuitos financieros en paraísos fiscales para ocultar y movilizar el dinero ilegal. En consecuencia, se da por concluida la designación del fiscal superior Rafael Vela Barba como coordinador del equipo especial Lava Jato.
Por otro lado, Eficcop y Eficavip se encargaban de delitos vinculados a crimen organizado y violaciones de derechos humanos, mientras que Cuellos Blancos atacaba redes de corrupción judicial y de poder en la magistratura. Estos casos pasarán a la competencia de la Fiscalía Supraprovincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios, la Coordinación de Fiscalías Especializadas en Derechos Humanos contra el Terrorismo y la Fiscalía Superior Transitoria de Prevención del Delito respectivamente.
La desaparición de los equipos especiales del MP desata un efecto cascada: fiscales con experiencia dispersos o relegados, procesos emblemáticos sin el soporte técnico adecuado y una sensación de impunidad que puede corroer aún más la confianza ciudadana en el sistema de justicia.
La fecha en que se oficializó la decisión no fue fortuita. Días antes, Tomás Gálvez había insinuado de manera sarcástica cuándo se concretaría la disolución de los equipos especiales, vinculando ese acto con la Bajada de Reyes y sugiriendo que el objetivo era "destronar" a quienes, según él, se habían erigido como intocables dentro del Ministerio Público.
Es una estrategia para afectar investigaciones y procesos que están en curso. (...) Veo Tuits de personajes políticos vinculados a las organizaciones políticas investigadas o procesadas en el caso Lava Jato, quienes señalan que el doctor Vela y yo estamos acusados de favorecer a Odebrecht o de perseguir adversarios políticos, pero de la lectura de la resolución del señor Tomás Gálvez, Fiscal de la Nación interino que dispone la desactivación del equipo especial Lavajato, no se hace ningún señalamiento o imputación al respecto.
Fiscal José Domingo Pérez en declaración para Epicentro TV